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sábado, 4 de marzo de 2017

LOS CONCEJOS GENERALES DE LA VILLA DE PONFERRADA.


LOS CONCEJOS GENERALES DE PONFERRADA,
por Javier Lago Mestre.
Colectivo cultural Fala Ceibe do Bierzo.

Durante la época medieval los concejos, asambleas de vecinos, dirigieron la política de las diversas localidades de la región berciana. Pero la Corona legisló a favor de un mayor control real sobre los gobiernos locales. Así se implantaron los regimientos cerrados, controlados por las oligarquías locales, y se enviaron corregidores reales. Además, las necesidades financieras del imperio español favorecieron la venta de cargos municipales por la Corona. 

Los nuevos regimientos controlaron la política de las villas bercianas. Pero a la vez siguieron existiendo los concejos generales de vecinos, eso sí con una progresiva pérdida de competencias. 



Las juntas generales eran convocadas “a son de campana tañida” o “por voz de pregonero”, como aconteció en 1611, cuando los ponferradinos decidieron la celebración de la festividad de la Natividad el 8 de septiembre en una reunión celebrada en la iglesia de Ntra. Sra. de la Plaza. La votación popular se realizó mediante la salida de los vecinos por la puerta tras manifestar “de viva voz su voto y parecer”.

En el año 1484, en tiempos del conde de Lemos, otro documento se refiere a otra junta vecinal “en su concejo en el corral de santa maría”, donde acudieron “muchos de los besinos e moradores de la dicha billa e tierra que al dicho concejo se quisieron juntar”. Allí decidieron se hiciese libro de las rentas municipales.


MAPA DE LAS PEDANÍAS DE LA REGIÓN BERCIANA.

Otro concejo más importante tuvo lugar en 1621 cuando el marqués se hizo con el control de las alcabalas de Ponferrada. Los vecinos “estando juntos y agregados en nuestro concejo y ayuntamiento general” decidieron dar poderes para reclamar la administración municipal de sus alcabalas y evitar el control señorial.

Por supuesto, en concejo general se elegían los oficiales municipales cada primero de año. En 1506, “eligieron en concejo general según antigua costumbre los oficiales del regimiento de la dicha villa e fueron nombrados cuatro personas”. El concejo trató de defender sus privilegios judiciales ante los ataques foráneos, así aconteció cuando el “corregidor puso penas a los jueces que mostrasen las varas” (1505).


El concejo general de vecinos de Ponferrada intervino con competencias diversas: declaración de fiestas locales, ejercicio del patronazgo laico sobre la iglesia mayor, medidas de protección contra pestes, facenderas o servicios comunales, elección del mayordomo de la iglesia, fijación de sisa para gastos de la iglesia, etc.

Pero este poder asambleario y vecinal tenía en contra a la élite dirigente representada por los regidores. Los documentos hacen alusión a los diversos grupos, “concejo, jueces, regidores, caballeros, hidalgos y hombres honrados, vecinos de la villa de Ponferrada” (1505). Veamos un ejemplo del conflicto municipal interno. En el debate sobre la colocación del reloj de la villa un regidor “suplica al señor corregidor  sea servido de hazer juntar a concejo general (…) para que se haga el contrato de voluntad de todos”. Pero otros regidores con el corregidor quieren decidir “sin que se dé parte al concejo general, atento que no conviene a la confusión que de ello podía haber” (1584).

O Bierzo, marzo de 2017.

mércores, 7 de setembro de 2016

EL GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE VILLAFRANCA DE EL BIERZO,


EL GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE VILLAFRANCA DE EL BIERZO,
Por Xabier Lago Mestre.
Colectivo Cultural Fala Ceibe do Bierzo.
falaceibe@yahoo.es
www.bierzofree.blogspot.com

FIJACIÓN DE LOS LÍMITES TERRITORIALES DE LA PROVINCIA BERCIANA.

                El Gaceta de Madrid, de 16 de octubre de 1821, publicaba la aprobación de la “provincia del Vierzo, su capital Villafranca”. Y el 21 de octubre de 1821 Villafranca del Bierzo celebra, a toque de campanas y con fuegos artificiales, la noticia de la concesión de la provincia, “la plausible noticia de haberse erigido probincia el Bierzo y su capital esta villa (…)”, dando gracias a las Cortes el 2 de diciembre (Historia de la Diputación de León).

                Sin embargo no podemos pasar por alto las discrepancias políticas que hubo sobre la formación de nuestra provincia. En las Cortes Extraordinarias de 1 de octubre de 1821 se mostraron ciertas críticas a la provincia berciana. Se permitió la exposición del ayuntamiento de Ponferrada a favor de su capitalidad frente a Villafranca. Y varios pueblos de Valdeorras se quejaron sobre su pertenencia a la provincia berciana (periódico El Imparcial, nº 23, de 2 de octubre de 1821).



Por Decreto LIX de las Cortes, de 27 de enero de 1822, se fija la provincia de Villafranca del Bierzo, compuesta por 86.365 habitantes. Esta provincia estaba formada por varios partidos judiciales, a saber, Toreno, Villafranca, Ponferrada y O Barco de Valdeorras. Los límites de esta provincia  eran “por el N. con la de Oviedo, por el E. con la de León, por el S. con la de Zamora, y por el O. con las de Lugo y Ourense, sus límites era: por el N. la cordillera que actualmente divide Asturias de León desde el monte del Cuadro, origen del río Cúa, hasta el nacimiento del Sil en Leitariegos (…), pasando por la montaña de Salientes y siguiendo al collado de Cerredo y puerto de Leitariegos (…)”. 

El comentado Decreto de 27 de enero de 1822 permite que las diputaciones puedan hacer propuestas de modificación de los límites provinciales y cambios de capitales, “si hay inconvenientes graves (…)” (art. 15). Así el 31 de agosto de 1822 las Diputaciones de León, Ourense y Villafranca fijan los límites territoriales interprovinciales. ”Por el Norte comienza la línea divisoria en el santuario de Nª Sª. De Carrasconte, entre las Babias que quedan acogidas a León y Laciana al Bierzo, sigue por entre la Vega de los Viejos y Lumajo hasta la cumbre de este último pueblo, continuando por la raya con Asturias a buscar el Puerto de Leitariegos, camina por los de Cerredo y Cienfuegos a buscar el monte del Cuadro (…)”.


Por lo que se refiere a Valdeorras, en los debates de Cortes hubo una exposición de los ayuntamientos de S. Esteban da Rúa y de Freixido. Estas dos poblaciones gallegas solicitaron que se fijasen los límites de la provincia de Villafranca del Bierzo en los puentes de Petín o Bibei (Diario de Sesiones de Cortes, 13 de diciembre de 1821).

LA ADMINISTRACIÓN INTERNA DE LA DIPUTACIÓN BERCIANA.

                Las diputaciones provinciales del Trienio Liberal eran diferentes a las actuales. Estaban presidas por las figuras del Jefe político y el intendente, ambos de elegidos por el Gobierno. Tampoco existía representación por partidos, la única representación admitida era la nacional. Hecho que beneficia siempre la representación de la capital provincial. Sólo pueden ser elegibles los mayores de 25 años y “tener lo suficiente para mantenerse con decencia (…)”, es decir, el régimen electoral es censitario, según la capacidad económica de los ciudadanos, lo que beneficiaba el control político de la clase media alta.La regulación de las diputaciones se hace a través de la Ley para el gobierno económico-político de las provincias , de 23 de febrero de 1823 (Concepción de Castro, La revolución liberal y los municipios españoles).
                 

Por Decreto de 10 de marzo de 1822 se nombra como jefe político de la provincia de Villafranca a Juan de Zárate y Murga, el cual ocupa su cargo el 9 de abril. En esa fecha tiene lugar una proclama provincialista, “entre los beneficios que debéis al sistema constitucional es uno de los que más inmediatamente deben influir en vuestra prosperidad el componer una Provincia política separada en la cual tendréis las autoridades superiores que atiendan a vuestras necesidades y fomenten los ramos de riqueza de que  es tan susceptible vuestro hermoso y fértil territorio (…)” (Historia de El Bierzo, La provincia de El Bierzo, Diario de León-IEB).

El 1 de mayo se produce la adscripción de los diputados provinciales de León y Villafranca), “a consecuencia de la separación de la Provincia del Vierzo (…)” (Historia de El Bierzo, La provincia de El Bierzo, Diario de León-IEB).


El 5 de mayo se establece la Diputación provincial de Villafranca, con la asistencia de sus diversos diputados. Entre sus componentes, los párrocos de Bembibre y Calamocos, vecinos de Ponferrada, A Portela, Rubiana y Villafranca, así como los suplentes de Cacabelos y Columbrianos. Mientras que el 3 de agosto se eligen los jurados correspondientes a diversos vecinos de Villafranca La nueva institución provincial establece su sede en el colegio de los Jesuitas, del cual era poseedor la familia Goyanes de Corullón (Miguel J. García Glez, 180 años de la provincia de Villafranca…).

Nuestra Diputación provincial de Villafranca adopta un escudo normalizado como primer símbolo institucional, formado por cuatro cuarteles, con dos leones y dos castillos. Entendemos que la Diputación no tuvo tiempo suficiente para debatir sobre un escudo alternativo más autóctono ni elegir la bandera provincial berciana.



LA ESCASA GESTIÓN PÚBLICA DE LA DIPUTACIÓN. 

La principal función de las diputaciones es la de repartir las contribuciones generales entre los pueblos, siendo el intendente el que fija los cupos. También ejerce funciones de reclutamiento militar, referido a las milicias nacionales encargadas de la defensa de la revolución liberal derivada de la Constitución de 1812. Otras funciones eran las de instrucción pública, pósitos públicos y demás. 

Poco pudo hacer la Diputación provincial de Villafranca por su escasa duración. La preocupación por la instrucción pública fue un objetivo importante. El Ayuntamiento de Corullón intentó, en enero de 1822, crear una escuela con medios materiales del convento de Santa Mariña y del castillo de los marqueses. La Sociedad Patriótica de Villafranca también había insistido en potenciar la enseñanza pública (1820),  “la sociedad ha acordado también representar, a fin de que se establezca una universidad en aquella villa (…)” (Las Sociedades Patrióticas, 1820-1823).


El Trienio Liberal sigue la senda trazada por el período de la Constitución de Cádiz (1812) en su ataque al régimen señorial. Así el R. Decreto de 13 de abril de 1820 suprime los señoríos jurisdiccionales. Mientras que la Ley de 3 de mayo de 1823 sobre los señoríos obliga a la presentación de títulos de adquisición por parte de los señores para acreditar sus propiedades en los señoríos territoriales y solariegos. En el caso de El Bierzo conocemos el pleito de 1822 que inicia el concejo de Cabañas de la Dornilla contra las cargas derivadas del señorío jurisdiccional (Juan Manuel Bartolomé Bartolomé, La problemática concejil en El Bierzo…). 
     
Ante los problemas financieros del nuevo régimen constitucional se recurre a la desamortización de bienes, tanto monásticos como concejiles. En El Bierzo se producen desamortizaciones de bienes monásticos en Carracedo, Santo Andrés de Espinareda y  S. Pedro de Montes. Además se cerraron los monasterios de Cabeza de Alba y La Peña de Congosto. En este último se intentó crear una escuela. Otras medidas fueron los plantíos en Ponferrada y la reforma de Pósitos. En el contexto de conflictividad anticlerical, la Sociedad Patriótica de Villafranca denunció a los vicarios de las parroquias de S. Nicolás y Santa Catalina por no explicar la Constitución al pueblo (1820).

Por Decreto de agosto de 1820 se permite la enajenación de bienes municipales. En Ponferrada su ayuntamiento recurre a la venta de sus tierras baldías (agosto de 1822). Es la Diputación de Villafranca la que acuerda la venta de dichos terrenos públicos. El objetivo de la venta fue “el pago de 14.000 reales a la Real Hacienda Pública de un descubierto que tenía la villa en favor del veredero de tabacos Don Ramón Castañón (…)” (Juan Bartolomé Bartolomé, La hegemonía de una nueva burguesía en El Bierzo…).

Hubo siempre una preocupación por la mejora de las vías de comunicación para evitar el aislamiento geográfico. El 28 de febrero de 1821 hay un oficio del Juez de Primera instancia de Villafranca sobre proclama de la Sociedad Patriótica de Villafranca del Bierzo a favor de emprender la carretera por el puerto de Leitariegos hacia el concejo de Cangas de Tineo. También se intentó la realización de carreteras entre Villafranca y  Valdeorras. Así contamos con una Orden de la Diputación Provincial de Villafranca al Ayto. de Sobradelo sobre la recomposición del puente nuevo de Sobradelo que había sido derribado por órdenes militares durante la Guerra de la Independencia, de 25 de mayo de 1822 (Ramón López Caneda, Valdeorras en la Guerra de la Independencia)



LA FALTA DE FINANCIAMIENTO DE LA DIPUTACIÓN.

                El Trienio liberal sufre las consecuencias de la Guerra de la Independencia. Las exacciones exigidas por las tropas napoleónicas o el aprovisionamiento de los ejércitos nacionales dejaron sin recursos financieros a los pueblos de la provincia de El Bierzo. El pago de las contribuciones generales al Gobierno liberal agrava el endeudamiento de los ayuntamientos por eso tienen que recurrir a la venta de los propios y a enajenaciones de comunales. 

                Las contribuciones generales se dividían en cuatro: territorial, cnsumos, casas y clero. Según los datos de Canga Argúelles (Hacienda…), la provincia de Villafranca era la que tenía las cuantías totales más bajas de cada una de las contribuciones nacionales. Además, por Decreto de 25 de mayo de 1823 el Gobierno liberal estableció una contribución extraordinaria que para la provincia de Villafranca se fijó en 844.781 reales, la cantidad más baja de todas las otras provincias (M. Garzón Pareja, Historia de la Hacienda de España).



                De inmediato comienzan los problemas de funcionamiento de la institución provincial. Los funcionarios (jueces, milicia provincial…) demandan sus salarios, mientras la Diputación berciana reclama el pago a la Diputación leonesa (Historia de El Bierzo, Provincia de El Bierzo, Diario de León).
                La financiación de la Diputación berciana se intenta a través del cobro de la contribución territorial de los pueblos. Pero éstos tenían problemas para pagar este impuesto por las negativas consecuencias económicas y bélicas. El pago de la milicia nacional se trató de realizar con las ventas de Propios y Comunales de los pueblos, lo que provocaba también la resistencia de los pueblos.



EL ACOSAMIENTO BÉLICO DE LOS REALISTAS.

                La mala situación económica provocó el nombramiento del nuevo Jefe político, el coronel Carlos de Villapadierna, el 21 de agosto de 1822. Este militar tuvo que hacer frente de inmediato a las partidas realistas que atacaban desde las montañas periféricas. El 4 de septiembre se dicta bando sobre el cierre de tabernas para evitar problemas de orden público. Poco después se extiende esta medida a Ponferrada (17 de noviembre de 1822).

                El año 1823 comienza con los problemas bélicos con los realistas. Los milicianos liberales de Ponferrada y Villafranca se dirigen a la comarca de Cervantes en defensa del régimen constitucional. A pesar de estas operaciones,  Villafranca es atacada por la partida del conde Fideli (29 de marzo).

Por fin llegan las tropas del IV Ejército de Pablo Morillo, conde de Cartagena, para atacar a los realistas.   Pero surgen nuevos problemas con el tema de los abastecimientos de este ejército por parte de la villa de Ponferrada, Los Barrios de Salas, Riego de Ambrós, El Acebo y Toral de Merayo. El ayuntamiento de Ponferrada pide dinero a la Diputación provincial, pero no hay recursos contesta el nuevo Jefe político, Domingo Agüera Bustamante (nombrado el 1 de junio).


En abril de 1823 se produce la invasión del ejército francés, los llamados Cien Mil Hijos de San Luís. En junio de 1823 el IV Ejército abandona sus posiciones en Castilla y León, mientras guarda sus posiciones en Galicia y El Bierzo. El armisticio se produce el día 26 de junio, entre Pablo Morillo y el francés Burke. El 4 de julio se produce la retirada de los soldados de Morillo de El Bierzo para Lugo, y con él va parte del gobierno provincial de Villafranca. En la misma fecha, entran en El Bierzo las tropas francesas del general Hubert, y partidas realistas ocupan las villas de Ponferrada (al mando de Manuel Álvarez Escarpizo) y Villafranca (con capitán Andrés Narváez).   
  
A pesar de estas ocupaciones realistas, el Jefe político interino de la provincia de Villafranca, Nicolás de Castro, sigue resistiendo en las montañas de La Cabrera y Valdeorras. Incluso los liberales toman Villafranca (17 de agosto) y Ponferrada (18 de agosto), fijando así de nuevo el régimen constitucional hasta el 21 de agosto. Los defensores de la provincia berciana resisten en las montañas de La Cabrera hasta septiembre. Por Decreto de 1 de octubre de 1823, del rey Fernando VII, se declaran nula toda la labor legislativa del Trienio Liberal (Historia de El Bierzo, Provincia de El Bierzo, Diario de León).


O BIERZO, setembro de 2016.

LOS DEBATES PROVINCIALISTAS SOBRE EL BIERZO EN EL SIGLO XIX.


LOS DEBATES PROVINCIALISTAS SOBRE O BIERZO EN EL SIGLO XIX
Por Xabier Lago Mestre, 
Colectivo cultural Fala Ceibe do Bierzo.
www.bierzofree.blogspot.com
falaceibe@yahoo.es.

La existencia de la provincia de Vilafranca do Bierzo nos trae gratos recuerdos a todos y todas, pero también dos negativos: su supresión y las disputas por la capitalidad. En este último sentido, el debate social llega hasta tal punto de frustración que se concluye que en gran parte la pérdida de la citada provincia se debió a las diferencias entre Vilafranca y Ponferrada por su capitalidad. Esta autoculpa colectiva oculta las fundamentales razones de la derogación de la provincia liberal de O Bierzo, las cuales poco o nada tuvieron que ver con las discrepancias internas por la capitalidad.


                Desde luego que las dos villas del Burbia y del Sil disputaron por la consecución de la capitalidad provincial ante las Cortes a principios del siglo XIX. Ambas poblaciones buscaron apoyo en los parlamentarios; el gallego Estanislao Peñafiel apostó por Ponferrada, por ser más accesible a Valdeorras y O Bolo, mientras que el Sr. Subercase alegó “mucho mayores sin comparación los vínculos de amistad, parentesco e intereses que unen a los de Valdeorras con Villafranca que con Ponferrada (Diario Sesiones Cortes, 15 de octubre de 1821). Pero en este debate territorial participaron también el resto de las poblaciones bercianas. Así los concellos más próximos a Vilafranca defendieron la capitalidad de ésta, casos de Valboa, Barxas, Corullón, Trabadelo, A Veiga de Valcarce. Por la otra parte, los concellos de Barrios de Salas, Bembibre, Camponaraia, Columbrianos, Molinaseca, Priaranza, etc. querían la capitalidad provincial para Ponferrada. 

Respecto a las comarcas periféricas de la región berciana, A Cabreira apoyaba a Ponferrada.  Los concellos de la medieval merindad de Aguiar se inclinaban por Vilafranca, por sus vinculaciones económicas y judiciales con el marquesado. El diputado leonés, Benito Lobato, “era partidario de dejar para Ourense una parte del Bierzo con tal de mantener la mayor porción con León (…)” (J. Burgueño Rivero, 1995). Sin embargo pueblos del concello de Ribas del Sil (Salientes, Salentinos y Valseco) querían su inclusión en la provincia de León. El Sr. Sierra y Pambley, con el resto de diputados leoneses, defendieron el mantenimiento de Laciana en la provincia leonesa, “si bien no les es muy fácil bajar a la capital de León, les es absolutamente imposible ir a la de la nueva provincia del Vierzo porque median por esta parte montañas y caminos inaccesibles (…)” (Diputación de León, Actas, 16 de junio de 1821). En un principio se pretendía integrar en la provincia de O Bierzo a todas las comarcas de la región del río Sil. 


Más conflictiva fue la inclusión de los pueblos de Valdeorras en O Bierzo pues también aquí había división, O Barco apostaba por ser de Ourense, no así A Rúa e Freixido que se declararon por la provincia berciana. Concellos gallegos de la antigua meridad de Aguiar pidieron su inclusión en Ourense, A Veiga de Cascallana, Robledo, O Porto e O Real, Barrio e Castelo y Leria (DSC 13 de abril de 1821). El diputado Antonio Valcarce proponía la inclusión en Vilafranca del valle de Quiroga y las comarcas de Trives e O Bolo.  Pero los diputados gallegos  mostraron su oposición a la segregación de tierras de Galicia. El Sr. Xosé Moscoso afirmó que “un gallego, por más que se le diga que pertenece de ahora en adelante a la provincia del Vierzo, siempre será gallego, pues lo que principalmente distingue las  provincias es el dialecto que se habla en cada una de ellas” (Diario Sesiones Cortes, 2 de octubre de 1821). Desde luego este diputado gallego desconocía que en O Bierzo también tenía el gallego como idioma propio.


En la primera parte de este artículo analizamos los debates parlamentarios sobre la Provincia de Vilafranca do Bierzo, referidos a dos temas conflictivos. Son las disputas entre Ponferrada y Vilafranca por la capitalidad y, posteriormente, los límites geográficos del nuevo territorio provincial. Insistimos en aquel momento esos debates fueron secundarios a la hora de fundamentar la supresión definitiva de la Provincia de Vilafranca do Bierzo. En contra de la opinión popular y de los historiadores locales, defendemos que fueron otras las causas principales que determinaron la decisión política de acabar con nuestra Provincia. Cuando se investigan estas cuestiones, primando en exceso la referencia local, acontece que se pierde la perspectiva de conjunto, en este caso a nivel general o estatal.


                Los liberales de comienzos del siglo XIX pretendían romper lazos con el Antiguo Régimen atacando sus instituciones. La nueva ordenación territorial que proponían buscaba acabar con la distribución de los antiguos reinos. En este debate confrontaron claramente los diputados liberales con los absolutistas. El liberal Muñoz Torrero, vinculado con O Bierzo, defendía “que es menester que nos hagamos cargo que todas estas divisiones de provincias deben desaparecer (…)”. También el Presidente de la comisión provincial, Sr. Clemencín, indicaba “que convenía oponerse y combatir oblicuamente el provincialismo (…)”.  Por supuesto, estas referencias provinciales coincidían con la existencia de los reinos clásicos.

                La Provincia de O Bierzo tenía ya una amplia trayectoria institucional. Desde fines del siglo XV constatamos su existencia, y se percibe como tal a lo largo de toda la Edad Moderna. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se debate la creación de la Provincia de Vilafranca. El provincialismo berciano estaba asentado en la conciencia territorial colectiva de manera secular.  En parte el ataque liberal al provincialismo, fundamentado en los reinos, cuestionó la existencia de la Provincia berciana por ser una institución proveniente del Antiguo Régimen. De ahí los diputados tengan “que reconocer que se dan infinitos vestigios de esto que se llama provincialismo, que se opone a la unidad del imperio y la felicidad del común (…)” (Diego Clemencín  en las Cortes, en sesión de 6 de octubre de 1821).


                Una forma más de atacar el provincialismo es eliminando el nombre originario de esas instituciones. El diputado Alejandro Dolarea debate sobre esta postura, “se dirá que así (eliminando los antiguos nombres) se consigue desterrar el provincialismo, pero aun dado que se logre por un momento, dentro de poco tendremos el mismo provincialismo por la nueva nomenclatura (…)”, y presagiaba “¿qué confusión histórica no traerá esta mudanza; y qué rivalidad entre las mismas provincias que ahora se crean?” (Diario de Sesiones de Cortes, octubre de 1821). En el caso de la Provincia de Vilafranca do Bierzo, se optó erróneamente por eliminar el nombre histórico de Provincia de O Bierzo. Algunos diputados, F. Sierra Pambley, A. Valcarce, J. M. Couto y J. Subercase, defendieron la denominación histórica de O Bierzo ante la Comisión, “pero habiendo sido siempre conocido el distrito de que se forma por el uso y común (aceptación) de los pueblos con el nombre de Provincia del Vierzo desde tiempo inmemorial, desearían se le continuase (…)” (Diputación Provincial de León, junio de 1821). La cuestión de fondo de esta obligada supresión de las denominaciones tradicionales era la pretensión de fomentar el uniformismo nacional que se trataba imponer.

                El ataque a los antiguos reinos, durante el Trienio Liberal, también se realiza alterando sus límites históricos. El reino de Galiza desaparece como tal, su división interna tradicional queda reducida a cuatro provincias, y sus límites son modificados pues las comarcas de Os Oscos y Eonaviega pasan a Lugo, O Padornelo del partido de Sanabria se incorpora a Ourense y Valdeorras queda para la Provincia de O Bierzo. La justificación de esta última agregación la tenemos en las palabras del Sr. Clemencín, “porque sobraba población para la formación de las provincias de Galicia y faltaba para la del Bierzo (…)” (DSC. 2 de octubre de 1821). Tras esta peculiar incorporación de Valdeorras, la Provincia de Vilafranca pasa a tener 86.385 habitantes. A pesar de la escasa población, el diputado Mariano Villa reclama la existencia de provincias pequeñas en las zonas de montaña, “para que las provincias situadas sobre un terreno estéril y escabroso consigan alguna comodidad, es necesario dejarlas reducidas a menor población, como sucede a la del Vierzo, situada entre montañas de primer orden” (DSC, 1 de octubre de 1821).


                A pesar del anexionismo territorial de Valdeorras, nuestra provincia sigue siendo de las más pequeñas. Los diputados contrarios a la creación de las provincias pequeñas exigían cumplir con el requisito de una cantidad mínima población. Entre ellos encontramos al diputado leonés, Sr. Lobato, y al gallego, Sr. Moscoso, que pedía un mínimo demográfico de 250.000 habitantes. En otras ocasiones se pidió en la comisión un tope de 180.000 personas. Ambas propuestas de cantidades mínimas impedían la creación de la Provincia de O Bierzo, las cuales no fueron finalmente aprobadas.

 Durante el Trienio Liberal se alteran las provincias en base al criterio demográfico, pero también según el criterio orográfico. Por lo que se refiere a la Provincia de O Bierzo, se alega para su creación que “se halla rodeada de montañas que la aíslan y naturalmente la constituyen en un estado de provincia. Gran parte de los habitantes viven muchos meses del año como en un mundo aparte, y no sería justo abandonarlos, olvidar su comodidad y privarles de los medios de gobernarse en su mismo circuito (…)” (Diego Clemencín, DSC, 2 de octubre de 1821). Incluso se tienen en cuenta las difíciles condiciones climáticas que soporta O Bierzo en invierno, “se ha formado, con el valle de Valdeorras, la de Ponferrada, que aunque pequeña, necesaria por hallarse el país que lo compone todo cerrado, con puertos intransitables mucha parte del año, conformidad de costumbres y producciones (…)” (Propuesta de Ley que el Rey hace a las Cortes sobre la división territorial de la Península, 1821). La especificidad orográfica de O Bierzo favorece la creación de la Provincia.



La creación final de las 52 provincias españolas, entre ellas la de Vilafranca do Bierzo, fue cuestionada por su excesivo número. Los ataques a la nueva división provincial se centraron en las pequeñas, en base a varias razones, por “en primer lugar, perjudiciales, en segundo, anti-económicas, y en tercero, anti-políticas (…)” (Sr. Antonio Ramonet, DSC. de 6 de octubre de 1821). Por otra parte, el Sr. Javier de Burgos, desde su periódico ya anunciaba una división alternativa en 40 provincias para lograr “este ahorro de dos millones fijos (…)” (El Imparcial, 2 de octubre de 1823).

Javier de Burgos, el autor de la futura división provincial de España, aprobada definitivamente en 1833, había argumentado contra la Provincia de Vilafranca en 1821. Así escribió que “ya hemos dicho que no es ni conveniente ni económico hacer una provincia de poco más de 80.000 almas, como sucedería con la del Vierzo, si llegase a formarse. (…) Menos malo sería en tal caso erigir en capital a Astorga, con lo cual resultaría una ventaja siquiera al valle del Vierzo, cuyos habitantes no tendrían que ir hasta León para sus negocios (…)”. Los criterios económico y centralista están muy presentes en su peculiar planificación territorial. También alega los criterios demográficos, para unir forzosamente a la población dentro de unos mismos límites administrativos, “pero lo mejor sería sin duda reunir en una las dos provincias que se proponen de León y del Vierzo, que juntas no pasarían de 270.000 almas”. Añadimos a lo dicho los criterios orográficos, para unir León y O Bierzo, “y en el caso de estimarse necesario, en atención a que la superficie de este territorio pasaría de 600 leguas cuadradas (…)”.


En el peor de los casos, tras la pérdida de la provincia de O Bierzo, Javier de Burgos propone “establecer un gobierno político subalterno en Astorga, y si se quería absolutamente trasladarlo al Vierzo, ponerlo en Ponferrada, que tiene indudablemente mejor situación que Villafranca (…)” (El Imparcial, 4 de octubre de 1821). Esta concreta propuesta de desconcentración del poder político en Ponferrada jamás se ejecutó. En fin, con Javier de Burgos nos quedamos sin la Provincia de O Bierzo y sin el gobierno político subalterno en Ponferrada, primando el centralismo leonés sobre los intereses bercianos. En la supresión de nuestra Provincia no se tuvo en cuenta su presencia secular, ya que se pretendía romper con los condicionantes históricos del Antiguo Régimen. Pero la Provincia berciana generó una  conciencia territorial colectiva, alternativa a la forzada identidad provincial leonesa, que ha pervivido hasta la actualidad.

O Bierzo, setembro de 2016.

mércores, 29 de xuño de 2016

25 ANIVERSARIO DEL CONSEJO COMARCAL DE LA REGIÓN DE EL BIERZO,


25º ANIVERSARIO DEL CONSEJO COMARCAL DE EL BIERZO,
Por Xabier Lago Mestre.
falaceibe@yahoo.es
www.bierzofree.blogspot.com

Este 14 de marzo celebramos el 25º aniversario de la Ley de creación de la Comarca de El Bierzo. Los bercianos, a pesar de este largo período de tiempo, no podemos estar satisfechos con esta experiencia comarcal. Bien sabemos de las grandes dificultades que está teniendo esta nueva institución territorial. 

En primer lugar, nos referimos a la falta de desarrollo competencial ante la negativa de la Junta de Castilla y León y de la Diputación provincial a ceder más competencias. Resulta claro que las competencias que aparecen en el articulado de la Ley de la Comarca son compartidas con otras administraciones públicas. Esto acontece con las competencias de urbanismo, servicios sociales, cultura… que ejercen el Gobierno central, la Junta de Castilla y León o los ayuntamientos. Luego el Consejo berciano no puede asumir las competencias asignadas por su Ley hasta que sean descentralizadas por las administraciones que las ejercen previamente.


Otro problema grave es el tema de la financiación. Las competencias del Consejo Comarcal no se pueden ejercer sin la capacidad económica suficiente. El Consejo berciano no tiene capacidad de recaudación de tributos propios, depende totalmente de los ingresos que provienen de otras administraciones públicas. Tanto la Junta de Castilla y León como las Cortes autonómicas poseen la máxima responsabilidad a la hora de resolver estas comentadas problemáticas. Esas dos instituciones presentaron y aprobaron la Ley de la Comarca de El Bierzo, por eso deben ofrecer las respuestas adecuadas a nuestras aspiraciones autonomistas.

NUEVA OPORTUNIDAD CON LA REFORMA ESTATUTARIA.

Por los medios de comunicación sabemos de los primeros contactos políticos para la próxima reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla y León. El actual texto estatutario ya cuenta con una mención expresa sobre El Bierzo, "Una ley de las Cortes de Castilla y León regulará la comarca de El Bierzo, teniendo en cuenta sus singularidades y su trayectoria institucional" (art. 46.3). Este mandato legal ha posibilitado la constitución de la actual Comarca.


Esta coyuntura política de reforma estatutaria es un buen momento para demandar un modificación jurídica más favorable a los intereses de la Comarca de El Bierzo. Nos referimos concretamente al tema de la financiación. Así nada impide que se añada un nuevo párrafo, "Se garantizará la autonomía territorial mediante financiación suficiente, revisable periódicamente, para la prestación de los servicios de su competencia". Es de esperar que en esta ocasión el Consejo Comarcal asuma el protagonismo político necesario. Desde El Bierzo hay que tomar la iniciativa y mostrar la capacidad negociadoara en el debate estatutario ante las Cortes de Castilla y León.  

EL PROCESO INSTITUCIONAL HISTÓRICO.

La actual Comarca es fruto de la concesión institucional ante las demandas social y política de El Bierzo. Pero conviene no olvidar que es el propio Estatuto de Autonomía de Castilla y León el que reconoce las "singularidades y su trayectoria institucional". Porque en este 25º aniversaro defendemos que hay un proceso institucional histórico en el cual se inserta la actual Comarca. Así pues, nos parece buen momento para recuperar un poco de nuestro proceso institucional anterior como merecido homenaje al reconocimiento territorial de El Bierzo.


La provincia o tenencia medieval berciana, la provincia del Antiguo Régimen (siglos XVI al XVIII), la provincia liberal de Villafranca y las posteriores reivindicaciones territoriales forman parte de nuestra peculiar trayectoria institucional. Todo ello ha dado lugar a una conciencia identitaria territorial sin igual en Castilla y León. Además, de cara al futuro, el Consejo Comarcal debería incidir más en nuestras singularidades (simbología, lenguas, instituciones locales, tradiciones, etc) para revalorizar nuestro patrimonio identitario. En un mundo cada vez más globalizado y uniformizado dichas singularidades territoriales supondrán valores en alza.

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